Comienza con la lucidez de la sociedad destella en la sinceridad de su lado más oscuro. Del conjunto social refleja su idiosincrasia. Cuando sus miembros invocan sus demonios y manifiestan sus miedos; ellos confiesan sus inseguridades sin poner en riesgo su honor. Y todo esto, gracias a la mágica habilidad otorgada por la mitificación de personajes reales. Protagonistas que despuntan de forma distinta a la convención social. Y así el drama se agudiza, cuando la historia involucra a una mujer de convicciones liberales y de supuestos valores impíos. Que la convierten en prospecto perfecto para cumplir con el papel de chivo expiatorio. Evocar demonios internos y exteriorizar profundos miedos sin someter a juicio el honor personal, es posible dentro de una sociedad retrógrada y patriarcal. Los pecados quedan impunes en la conciencia, cuando su confesión se ejemplifica a través de terceros. Terceros cuya única culpa, quizá haya sido, mostrarse más sinceros y seguros de su libertad que...
Lenguaje
Bitácora de opinión del paralelo 3ro "F" de la "Unidad Educativa Santo Domingo"